Williot, la empresa de moda masculina al estilo ‘british’, a la conquista de Latinoamérica
Todo empezó con un perro llamado Williot. En 2007 fallecía el abuelo y patriarca de la familia Antón, vinculada durante más de seis décadas, primero, al negocio textil con varias tiendas en la provincia de Alicante, y después, a la fabricación de calzado para firmas internacionales de lujo desde la fábrica que levantaron en Elche, su ciudad natal. Sus hijos, Luis y José Antonio Antón, dos hermanos muy emprendedores, uno con visión para el negocio y otro para el diseño, decidieron rendirle un homenaje lanzando una línea de zapatillas con el nombre de Williot, el perro que había sido su amigo más fiel. Aquel modelo se comercializó durante tres años con éxito en distintos países europeos, aunque todavía no existía una marca estructurada detrás del producto.


De Elche a China, una extensa red de fabricantes
- Modelo. La producción de Williot se apoya en una red de fabricantes especializados en distintos países, en la que cada categoría se desarrolla en el entorno que mejor combina experiencia y eficiencia.
- Calzado. Los zapatos siguen teniendo un peso importante en la planta de Elche, aunque algunas líneas, como determinadas zapatillas deportivas, se han externalizado a China para mantener la competitividad.
- Confección. En el área textil, la producción se reparte: la camisería se realiza entre Córdoba y Bangladesh; los polos en Turquía y Portugal y los pantalones entre Albacete y Pakistán.
- Especialización. “Cada país tiene una especialización concreta y nuestra labor consiste en aprovechar ese conocimiento para conseguir el mejor equilibrio entre calidad, diseño y competitividad”, dice Juan Bautista Antón, el CEO.
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